La Semana Internacional de la Moda de Tenerife (SIMTE) ha vuelto a demostrar que las tendencias no solo se exhiben, sino que se provocan. En el epicentro de este torbellino creativo ha brillado con luz propia Frank Betancort. El modelo, estilista y director artístico ha incendiado las redes y el ‘street style’ del evento gracias a una alianza exclusiva con GalloBuey. ¿El culpable del magnetismo? Una pieza escultórica transgresora e impresa en 3D con forma de torso masculino que, tras una oleada masiva de votos de su comunidad, ya tiene nombre oficial: el "Bolso Frank Betancort".
Nos sentamos con el creativo para desgranar el éxito de esta colaboración disruptiva, repasar una trayectoria internacional que lo ha llevado desde las costas de Lanzarote hasta las pasarelas de París o Milán, y vislumbrar el futuro de una industria que exige, ahora más que nunca, autenticidad y vanguardia.

El Presente Brillantísimo
P: Para los lectores que entran hoy a la web de GalloBuey, ¿quién es Frank Betancort cuando se apagan los focos de las pasarelas y las cámaras de Instagram?
R: Cuando se apagan los focos, queda el Frank más artesanal y terrenal. Soy alguien que necesita el silencio y la disciplina para nutrir la mente. Detrás de la estética impecable hay madrugones para hacer ejercicio, sesiones intensas de Kundalini Yoga para canalizar la energía, y un amor absoluto por la precisión de la pastelería técnica. Al final, soy un creador constante: si no estoy modelando un concepto visual en mi cabeza, estoy buscando el equilibrio perfecto en una masa brioche. Los focos muestran el resultado, pero a mí lo que me define es el proceso.
P: A través de tus redes proyectas muchísimo aplomo y una identidad visual muy potente. ¿Cómo definirías tu momento actual a nivel profesional?
R: Me encuentro en un momento de absoluta madurez y sinergia creativa. Ya no solo interpreto la moda frente a una cámara; ahora la dirijo, la diseño y la firmo. Integrar mis facetas de Director Creativo, Director Artístico y Estilista me ha permitido tomar el control total de mi narrativa. Siento que he dejado atrás la fase de encajar en moldes para empezar a crearlos yo mismo, y el aplomo que se ve en mis redes es el reflejo de saber exactamente quién soy y qué valor aporto a esta industria.
P: Si tuvieras que definir tu filosofía de estilo en una sola frase hoy en día, ¿cuál sería?
R: "La sofisticación del minimalismo clásico desafiada por el impacto y la provocación contemporánea."

El Clímax (La revolución en el SIMTE y el bolso)
P: Esta semana el epicentro de la moda ha sido la Semana Internacional de la Moda de Tenerife (SIMTE). ¿Cómo has vivido esta edición y qué ha significado para ti estar allí?
R: Ha sido una edición cargada de magnetismo y emoción. Volver a conectar con la energía de Tenerife, rodeado de tanto talento y ver cómo la moda evoluciona con tanta fuerza, siempre es inspirador. Para mí, esta edición ha marcado un antes y un después; ya no es solo asistir o colaborar, es dejar una huella física y conceptual en el evento. Ha sido un regreso a las raíces por la puerta grande.
P: El gran bombazo del evento ha sido tu alianza con GalloBuey para presentar este bolso impreso en 3D con forma de torso masculino. Cuando te propusimos llevar una pieza escultórica y tecnológica tan transgresora, ¿cuál fue tu primera reacción?
R: ¡Fue un flechazo absoluto! Mi mente hizo clic de inmediato con esa estética de vanguardia. Para mí, la moda tiene que generar conversación, tiene que rozar el arte y desafiar los límites tradicionales del accesorio. Un torso masculino impreso en 3D fusiona dos worlds que me fascinan: la escultura clásica, casi anatómica, y la tecnología del futuro. Supe desde el segundo uno que teníamos que hacer historia con él en el SIMTE.
P: Como modelo e influencer, estás acostumbrado a vestir infinidad de firmas, pero ¿qué se siente al pasear un bolso tan diferente como este por el SIMTE? ¿Qué reacciones captaste entre tu público?
R: Es una sensación de empoderamiento brutal. No estaba llevando un accesorio para combinar con un look; el bolso era el concepto. Pasearlo por el SIMTE fue magnético; la gente no sabía si mirar la ropa o quedarse hipnotizada por la textura y la forma de la pieza. Las reacciones fueron increíbles: desde la fascinación por la tecnología 3D hasta las miradas de "quiero saber qué es eso ya". Rompió moldes, que era exactamente el objetivo.
P: Al final, tu comunidad arrasó en votos y ahora el modelo se llama oficialmente "Bolso Frank Betancort". ¿Qué significa para ti ese respaldo tan masivo y cómo sientes que esta pieza captura tu esencia?
R: Que mi comunidad se haya volcado de esa manera es el mejor premio posible. Hay una conexión muy real y honesta con la gente que me sigue, y que ellos hayan bautizado esta pieza es el cierre perfecto para este proyecto. Siento que el bolso captura mi esencia porque es audaz, es arquitectónico, tiene una fuerza visual innegable y no pide perdón por ser transgresor. Es "muy yo" en su vertiente más editorial.

El Flashback (Los inicios y la forja de su identidad)
P: Viéndote hoy triunfar en el SIMTE con un bolso que lleva tu nombre, es fácil olvidar que el camino se construye paso a paso. Si echamos la vista atrás, ¿cómo recuerdas tus primeros contactos con el mundo de la moda? ¿De dónde viene Frank?
R: Vengo de un lugar de pura observación y deseo de expresión. Vengo de las costas de Lanzarote, pero mis verdaderos cimientos en la moda se construyeron quemando suela sobre el asfalto y las pasarelas internacionales. Mis primeros contactos reales con esta industria fueron la adrenalina pura de los desfiles. Echar la vista atrás es recordar una trayectoria brutal que me llevó a incendiar pasarelas desde Milán, París, Londres, Zúrich, Ciudad de México, etc.
Vivir la moda desde dentro, desfilando para firmas icónicas y transgresoras como Vivienne Westwood o Dolce & Gabbana, DIESEL... o haciendo editoriales para cabeceras del calibre de Vanity Fair Italy o GQ, fue mi verdadera escuela. De ahí viene Frank: de la exigencia, el movimiento y la visión global de las grandes capitales de la moda. Ese bagaje internacional es el que me dio las tablas para estar hoy aquí haciendo las cosas bajo mis propios términos. Recuerdo mis inicios con mucha nostalgia pero también con mucho orgullo por el niño que fui. Para mí, la moda empezó siendo un refugio visual, una forma de transformar la realidad a través del estilismo y la imagen. El camino no ha sido lineal, pero cada paso me ha traído exactamente hasta aquí.
P: En una industria tan competitiva y saturada de estímulos, ¿cómo fue ese proceso de forjarte un hueco propio? ¿Hubo algún desfile, sesión de fotos o momento clave que marcara un antes y un después en tu carrera?
R: Forjarse un hueco exige dos cosas: una identidad innegociable y una piel muy gruesa. En un mar de estímulos, la única forma de destacar es no intentar parecerte a nadie. Hubo un punto de inflexión clave cuando decidí dar el salto definitivo de ser solo la cara frente a la cámara a asumir la dirección de arte y el estilismo completo de mis editoriales. Proyectos de autor donde pude plasmar esa estética cinematográfica, de texturas hiperrealistas y de iluminación impecable, fueron los que hicieron que la industria empezara a mirarme con otros ojos. Ahí entendieron que Frank Betancort es una propuesta visual completa.
P: Mirando atrás en comparación con la actualidad, ¿cómo ha evolucionado tu estilo y qué aprendizajes te has llevado por el camino?
R: Mi estilo ha evolucionado hacia la depuración. Al principio uno experimenta mucho, a veces recargas el personaje por inseguridad. Hoy en día, mi estilo es mucho más seguro y maduro: sé qué siluetas me favorecen, qué discursos visuales quiero defender y cómo el menos es más si la textura y el concepto son potentes. El gran aprendizaje ha sido que la moda no es disfrazarse, es revelar quién eres.

La Visión de Futuro (Hacia dónde va el mito)
P: El trabajo en la moda y las redes exige una reinvención constante. Con el "Bolso Frank Betancort" ya en la calle, ¿qué nuevos retos o proyectos te quitan el sueño de cara a los próximos meses?
R: Me quita el sueño seguir expandiendo las fronteras de mis proyectos editoriales y llevar la dirección de arte a nuevos formatos. Estoy muy enfocado en la producción de contenido de altísimo impacto visual, jugando con narrativas cinematográficas y transiciones de video que rompan la pantalla. El "Bolso Frank Betancort" me ha dejado con ganas de más diseño y de más colaboraciones disruptivas. Quiero seguir cruzando el Atlántico entre México y España uniendo lo mejor de ambos mundos en mis próximas producciones.
P: ¿Qué le pides al futuro de la moda en general y qué papel crees que juegan marcas atrevidas como GalloBuey en esa evolución?
R: Al futuro de la moda le pido menos uniformidad y más valentía. Estamos en una época donde el algoritmo a veces premia lo repetitivo, por lo que necesitamos urgentemente recuperar la capacidad de sorpresa. Ahí es donde marcas como GalloBuey son vitales. Son las que agitan el árbol, las que se atreven a meter ingeniería, impresión 3D y arte conceptual en el día a día. El futuro de la moda pertenece a quienes se arriesgan a ser disruptivos, y aliarse con marcas que piensan así es lo que mantiene viva la magia de esta industria.

Para nosotros, colaborar con mentes tan magnéticas y disruptivas como la de Frank Betancort es la razón por la que hacemos lo que hacemos. El "Bolso Frank Betancort" es un capítulo de una historia que busca desafiar los límites de la moda, la tecnología y el arte digital. Gracias, Frank, por prestarnos tu visión, tu audacia y por agitar el árbol con nosotros en esta edición inolvidable del SIMTE.
